HASTA AQUÍ

Hay rupturas que no siempre ni necesariamente tienen que ser con una pareja. A veces se tienen sentimientos con una casa, con un lugar, con un objeto. Nuestro disco duro sentimental abarca un gran abanico de matices de diferentes formas de amar y de la misma forma, de cómo afrontar una ruptura, ante algo o alguien de quien estábamos unidos de alguna forma.


POR ESO ESCRIBÍ...


HASTA AQUÍ


Esperaste a verme,

con la espada ya bajada,

para asestar por la espalda,

la cobarde puñalada,

no te vi hacer la jugada,

tú siempre ibas por detrás,

y yo siempre di la cara...


Es más lúgubre que triste,

y más triste que molesto,

tener que hacer la maleta,

sin tener qué meter dentro,

cuando no quedan ni ganas,

si me has dejado sin nada,

salvo lo que llevo puesto...


Hasta aquí...

es adonde hemos llegado,

el divorcio está firmado,

y cada uno por su lado,

no te reprocharé nunca,

todo aquello que te he dado,

pero sí doy por robado,

todo lo que me has quitado...


Hasta aquí...

como tantas relaciones,

como tanto amor eterno,

como el amante a la antigua,

disfrazado de moderno,

como un pulpo apaleado,

que no por recibir palos,

termina siendo más tierno...


Hasta aquí...

ha llegado esto,

lo que antes era una luz,

ahora es un sitio siniestro,

de lo que reímos juntos,

tan difícil de estar serios,

y tantos buenos momentos 

ya no quedan ni los restos...


Hasta aquí...

terminó darte mi vida, 

se acabó perder mi tiempo,

aquí acaba la partida, 

quédate con la victoria,

puedes darte ganadora

y mostrarlo con orgullo, 

ese que tanto te sobra...


Hasta aquí...

quizás haya algún instante,

en que venga a mi memoria,

como te portabas antes,

de que cambiaras la historia,

de que destruyeras todo,

devorada por tu euforia...


Hasta aquí...

tú pusiste el pie en mi cuello

y yo puse pie en pared,

ahora no te reconozco,

ni recuerdo como fue,

cuando dijimos te quiero,

sin pensar por un momento,

que iba a ser la última vez.







Comentarios

Entradas populares de este blog

CON MIS DEFECTOS

MIENTRAS QUEDE UNA PALABRA

LLORÉ