LLORÉ
Llorar no es de blandos, ni de mujeres, ni de niños... Llorar es el recurso más humano del que dispone una persona, para expulsar todo aquello que le está haciendo daño. No llorar gangrena, pudre el espíritu, provoca amargor y produce veneno en el alma. Llorar es tan terapéutico, que siempre te sientes mejor después de hacerlo, porque el cuerpo, al llorar suelta el lastre que le atenaza y le da un nuevo soplo de aire a los pulmones y al corazón para arrancar de nuevo. Llora siempre que lo necesites, no te avergüences nunca de ello, todo lo contrario, siéntete orgulloso de hacerlo, porque hacerlo te identifica como ser muy humano.
POR ESO ESCRIBÍ...
LLORÉ
Porque no hay mejor arma,
aunque sea se defensa,
que usamos ante una ofensa,
y no hay mejor muestra,
aunque las lágrimas te envuelvan,
que llorar por cosas buenas,
llorar por alegría o por tristeza,
es tu mejor terapeuta...
Y yo que lloré de alegría,
también lloré de tristeza,
yo que me hundí en sentimientos,
supe aprovechar los momentos,
con quien me valió la pena,
lloré despacio, lloré de risa,
nunca me puse a correr,
aunque la vida tuviera prisa...
Lloré de amor,
pero más por desamor,
lloré por rencor y odio,
y es un llorar parecido,
está más cerca que lejos,
porque del amor al odio,
hay una línea muy fina,
sólo dista un episodio...
Lloré como válvula de escape,
cuando se me revolvió la vida,
y me iba haciendo un derrape,
toreé sus embestidas,
lloré a solas, a escondidas,
en un rincón de mi casa,
lloré porque estaba muriendo,
y nadie sabía qué pasa...
Lloré el desastre,
lloré como un idiota,
cuando lo que debía decirme,
me lo dejó escrito en una nota,
lloré porque me dio jaque,
aunque fue falta en ataque,
al final perdí el combate,
y además fue jaque mate...
Lloré cuando vi mi alma volar,
como ese pájaro en libertad,
cuando le abrí la jaula,
que le tenía en cautividad,
lloré cuando entendí,
que si amas de verdad,
tienes que dejar volar,
el tiempo lo devolverá...
Lloré de noche,
pagué un excesivo precio,
boca abajo en el trapecio,
salando con lágrimas,
el caldo frío del desprecio,
lloré por no pagar,
esa deuda emocional,
de pensar lo que hice mal...
Lloré porque empecé,
aunque no quería mirar,
a ver de repente asomar,
enfrente de todos los espejos,
arrugas nuevas y pellejos,
lloré porque llegó tan pronto,
que no me di cuenta,
que empezaba a hacerme viejo...
Lloré porque nunca tuve suerte,
y aunque me creáis tan fuerte,
he llorado tanto,
lloré por tantas cosas
y todas tan dolorosas,
que ahora no me da la gana,
que ahora ya sólo lo hago,
por aquellas que veo hermosas ..
Y ahora que todo pasó,
que ya se secó el pañuelo,
ha pasado mucho tiempo,
he llegado a ser abuelo,
ahora lloro y babeo,
viendo reír a mi nieto,
tengo pendiente escribir,
dedicándole un soneto...
Lloro cuando un amigo,
me dice " TE QUIERO ',
ya basta de machirulos,
hay que normalizar hacerlo,
lloró cuando me piden perdón,
y cuando lo pido yo,
aunque lo haga por dentro,
lloro con el corazón...
Lloro por un tierno abrazo,
lloro tras una actuación,
lloro por un aplauso,
y aquí donde me veis,
después de mucho llorar,
al final del final aprendí,
que después de llorar,
es más fácil sonreír...
Cada lágrima derramada,
es una batalla ganada,
llorar es la mejor cura,
y además es la más pura,
es lo único que sana,
a ese alma atormentada,
llora cuando tengas ganas,
ya amanecerá mañana.
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