A VER AHORA QUÉ HAGO
A veces no nos damos cuenta, o no queremos hacerlo, de que no estamos actuando bien, de que no estamos siendo respetuosos, cariñosos ni afectuosos, con la persona con la que convivimos, que la tenemos siempre a nuestro lado, que nos cuida, que nos soporta, que nos aguanta y nos consiente, porque nos quiere... Pero esto más tarde ó más temprano está abocado al fracaso. Llega un momento en que ya no funcionan los trucos de prestidigitador, ni los juegos de manos, ni las promesas vacías. Cuando vemos la casa vacía, sin alma, sin risas, sin voces, sin saludos, es cuando nos damos cuenta de toda la parte de culpa que tenemos en todo ello. POR ESO ESCRIBÍ... A VER AHORA QUÉ HAGO Aunque nunca presumí, de ser inmaculado, ni casto, y lejos de ser un santo, con mis fallos y defectos, sin llevar la cuenta de cuánto, no pedí perdón por nada, y me arrepentí por tanto... Creo que me hice un experto, licenciado en mezquindad, en tener falta de acierto, porque se puede hacer mal, pero yo lo hice...