NUESTRA VIDA ES UN MUSEO
No nos damos cuenta, a veces, pero así es, nuestra vida al final se refleja en cuadros mentales que guardamos según vamos acumulando vivencias. Algunos de estos cuadros se reflejan en nuestro rostro, en nuestro cuerpo ó en nuestro entorno, pudiendo así ver, la gente cercana y no tan cercana a nosotros, esa parte del museo que dejamos ver al público. No siempre es beneficioso mostrar nuestro museo, pero por lo general, es algo que nunca podremos evitar...
POR ESO ESCRIBÍ...
NUESTRA VIDA ES UN MUSEO
Nuestra vida es un museo,
donde vamos exponiendo,
lo que es bonito y lo feo,
nuestras vivencias en lienzos,
al final los colores muestran,
el estado del momento,
si nos luce encima el sol,
o si nos azota el viento...
Conforme la vida pasa,
y el paso del tiempo arrasa,
vamos pintando los cuadros,
los que en ella se retratan,
nuestros caminos, nuestras andanzas,
y vamos cambiando colores,
según cambian nuestros años,
siempre en constantes mudanzas...
Antes de entrar hay taquilla,
no es gratis ese museo,
pueden entrar gratis algunos,
pero sólo si yo quiero,
el resto lo ha de pagar,
así al menos cobro el precio,
de algo que al verlo, seguro,
siempre van a criticar...
Vamos exponiendo cuadros,
cuadros que vamos pintando,
y colgando en galerías,
según vamos avanzando,
colores alegres y claros,
que transmiten alegría,
colores oscuros y apagados,
de alguna etapa sombría...
En los primeros pasillos,
están los primeros cuadros,
que son verdaderos ladrillos,
y siempre quedan torcidos,
que dibujamos de niños,
algunos bocetos, garabatos,
aquel elefante tan raro,
que al final parece un gato...
Según vamos avanzando,
y recorriendo el museo,
llega la etapa más joven,
los pasillos del deseo,
colores rojos, intensos,
calientes matices de fuego,
que reflejan la pasión,
del loco enamoramiento...
También hay siempre,
un pasillo muy oscuro,
donde da miedo pasar,
con una luz tenue,
que invita a escapar,
cuadros mostrando sufrimiento,
que enseñan el peor momento,
que tuviste que pasar...
Luego una etapa madura,
que muestra que resististe,
a aquella etapa tan dura,
ya es una pintura sobria,
con pinceladas que definen,
la que va siendo tu historia,
colores que no destiñen,
es tu momento de euforia...
En el sótano se guardan,
cubiertos de sábanas viejas,
esos cuadros incompletos,
de personas que estuvieron,
y que nunca terminaste,
porque a medio pintar se fueron,
de amores que prometieron,
y no fueron tan eternos...
Hay un rincón escondido,
repleto de autorretratos,
donde se ven los defectos,
y se van viendo arrugas,
mostrando el paso del tiempo,
y en el que le ves más viejo,
te sorprendes al comprobar,
que tienes delante un espejo...
Ya llegando a la salida,
están los libros de firmas,
muestras de agradecimiento,
gracias por venir y visitar,
este mi humilde museo,
espero que algún sentimiento,
algún recuerdo, algún momento,
se te haya clavado dentro.
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