PAGA TÚ LA CUENTA
Uno de los errores que más se suele cometer, es tratar de impresionar a alguien con tal de gustarle y mostrar a una persona que en realidad no somos. Aparentamos a veces un estatus económico y social que no se corresponde con la realidad, con el fin de tener a esa persona cerca de nosotros. A veces se llegan a hacer verdaderas barbaridades para seguir aparentando ese nivel, hasta que llega a un punto insostenible, en el que la verdad de lo que somos sale a la luz y a veces, la persona con la que estamos, no recibe del todo bien la verdad... Y vienen los problemas.
POR ESO ESCRIBÍ...
PAGA TÚ LA CUENTA
Ahora que todo termina,
en esta mesa de esquina,
no seré yo el que reclame
que se haga justicia divina,
ya pondrá el tiempo en su sitio,
a quién de los dos se portó
de una forma tan mezquina...
Y no es por casualidad,
que se dicte este final,
en la calle del averno,
bebiendo un buen chateaubriand,
con un solomillo tierno,
cocinado por un chef,
que se apellida Botero...
Paga tú la cuenta,
mientras yo voy al servicio,
tú te acabas el poleo menta,
y no te olvides de darle,
una jugosa propina,
al camarero que te mira,
y no dejas de mirarle...
Paga tú la cuenta,
que yo vine en autobús,
porque el coche no me arranca,
y no tengo ni seguro,
que me dejaste sin blanca,
que esta maldita corbata,
me estrangula la garganta...
Paga tú la cuenta,
que me dejaste en ruinas,
que lo poco que quedaba,
me lo gaste en medicinas,
la chica de la farmacia,
se hizo mi mejor amiga,
de verme todos los días...
Paga tú la cuenta,
que yo pagué caro amarte,
y fui vaciando las cuentas,
tratando de impresionarte,
que vendí todos los cuadros,
y todas las esculturas,
de mi galería de arte...
Paga tú la cuenta,
que yo ya pagué bastantes,
en noches de cena y bailes,
y delante de los amigos,
aguantando tus desplantes,
de vacaciones de lujo,
y hacer el amor en yates...
Paga tú la cuenta,
que ya acabaron las fiestas,
donde te volvías tan loca,
que siempre acababan igual,
y siempre te parecía poca,
todas las rayas de coca,
que esparcía en el cristal...
Paga tú la cuenta,
que yo lo he empeñado todo,
en pagar las consecuencias,
de para poder conquistarte,
disimular apariencias,
y demostrando mi ceguera,
he quedado en evidencia...
Paga tú la cuenta,
yo me marcho caminando,
y vuelve a casa en tu coche,
que por cierto no pagaste,
fue otro fruto del derroche,
de lo caprichos de día,
y los excesos de noche...
Yo pago la última copa,
pero no seré yo esta vez,
el que te quite la ropa,
no sé con quién dormirás,
y tampoco me interesa,
ahí te quedas Cenicienta,
PAGA TÚ LA ÚLTIMA CUENTA.
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