MI ÚLTIMO TANGO EN MADRID
A pesar de las incomodidades, de la contaminación, de los atascos, del bullicio, del ruido, de ir siempre con prisas, de vivir contrarreloj... Algunos tenemos la suerte de amar la ciudad donde vivimos. Yo, que pude trasladarme por motivos laborales a otra ciudad, me pudo más, el sentimiento y el arraigo al lugar en donde vivo y he crecido. No quería imaginar, lo que iba a ser mi vida, si no iba a poder caminar, contemplando la Gran Vía...
POR ESO ESCRIBÍ...
MI ÚLTIMO TANGO EN MADRID
Paseando por tus calles,
bordeando tus aceras,
en esas horas eternas,
saboreando tus esquinas,
como si fueran caderas,
que hay al final de tus piernas...
En ningún otro sitio,
sabe esconderse el sol,
como en ese mirador,
desde el templo de Debod,
y tampoco es un mal sitio,
para encontrar el amor...
Y aunque insistan otra vez,
a este gato con fortuna,
dan con mi testarudez,
yo me quedo con la Luna,
que me ofrecen las azoteas,
con mejor luz que ninguna...
Cuántas veces la mañana,
me sorprendió sin dormir,
por el paseo de la Castellana,
llegando a Plaza Colón,
buscando abierto algún bar,
y hacer la última función...
Mi estatua del dios Neptuno,
huérfana de celebraciones,
aunque pese a más de uno,
mi estatua de Cibeles,
que eres preciosa al calor,
y en el frío, aunque te hieles...
Mi iglesia de San Jerónimo,
junto a mi museo del Prado,
el solitario artista anónimo,
que nunca se muestra cansado,
y ofrece en calles sus malabares,
como en tiempo de juglares...
Mi plaza de Oriente,
mi verbena de La Paloma,
que se abarrota de gente,
y galanes de clavel en la solapa,
que marcándose un chotis,
cortejan piropeando a las chulapas...
Mi plaza de las Salesas,
mi antigua plaza de España,
mi Meliá Madrid Princesa,
que fue un lugar de refugio,
a veces, tabla de salvación,
en la zozobra de un naufragio...
Mi Palace hotel,
que fue mi primer cuartel,
que me enseñó la humildad,
y me mostró la elegancia,
que de un sólo bofetón,
me quitó toda arrogancia...
Mi plaza de Lavapiés,
morada de bohemios,
y de calles con misterios,
mi barrio de Malasaña,
donde se mezclan colores,
donde a nadie se le extraña...
Dicen que el más famoso,
es el último tango en París,
quizás lo es para el parisino,
yo creo más en mi destino,
y si tengo que bailarlo
yo quiero bailarlo aquí...
Por mucho que digan Dublín,
Roma, Moscú, Londres, Berlín,
no me quedo allí a vivir,
ni Buenos Aires querido, París,
yo vivo, río,muero, lloro y bailo,
MI ÚLTIMO TANGO EN MADRID.
Comentarios
Publicar un comentario