LA HORA DE LOS COBARDES

No puede seguir ocurriendo, que la asistencia de un niño a su centro escolar, a su colegio, al lugar donde se supone que va a aprender y a conocer a otros chicos entre los que podrá encontrar amigos nuevos, se convierta en uno de los mayores calvarios para ese chaval, por culpa de unos aprendices de delincuentes que ya desde temprana edad van demostrando a lo que se quieren dedicar.

El triste final de muchas de estas situaciones ya lo hemos escuchado, visto o presenciado en más de una ocasión... No puede seguir pasando.


POR ESO ESCRIBÍ...


LA HORA DE LOS COBARDES


Siempre está el típico chulo,

rodeado de secuaces,

dedicado a dar por culo,

el que humilla, el que veja,

que le atribuye algún bulo,

que si es un maricon,

que se hace pis en la cama,

que si le pegas de hostias,

no responde ni hace nada...


Empezarán a pasar los días,

se harán largas las semanas,

y ese chaval antes tan alegre,

ni de reír ya tendrá ganas,

le esperan amenazantes,

en la esquina del colegio

esas sombras alargadas,

danos todo lo que lleves

y la boquita callada...


Querrán saldar cuentas pendientes,

pero nunca lo haran solos,

aunque presuman de valientes,

demostrarán en grupo su valentía,

rodeados de los suyos,

mostrarán agresivos sus dientes,

de ella harán alardes,

Rugiendo, ladrando, mordiendo,

es la hora de los cobardes.


Y aquella nota escrita,

que marca el triste final,

de puño y letra del chaval,

" os quiero mucho papás

pero ya no puedo más...

me pegan a diario, me insultan,

ya no puedo ni dormir,

no puedo ni respirar ",

esa nota en la mesilla,

la ventana de par en par,

y al lado de ella una silla...


El resto todos lo conocemos,

por la prensa, las noticias,

una vida aniquilada

y unos padres destrozados,

delincuentes en los coles,

mientras sus padres negándolo,

mi hijo es que no es así,

es poco menos que un santo,

que hace hasta extraescolares,

si da hasta clases de canto...


La madre se volvió loca,

su perro esperando en la puerta,

con su muñeco en la boca,

vecinos sujetan al padre,

que cae con el alma rota,

toda venganza era poca,

el clamor era ferviente,

un chaval menos en clase,

y anda suelto el delincuente..


Y mientras no metan mano,

quien corresponda y gobierne,

a este asunto tan candente,

que en cuanto llega septiembre,

está en boca de la gente,

estos malos elementos,

esperarán su momento,

le harán temer el recreo,

no jugarán con los chicos,

y perderán el partido,

llorarán por las mañanas,

tendrán miedo por las tardes,

le están esperando afuera...

es LA HORA DE LOS COBARDES.










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