EL MAL DEL OLVIDO
A lo largo de nuestra vida, pueden sernos arrebatadas muchas veces, todas o al menos parte de nuestras posesiones materiales... dinero, casas, joyas, etc... con un poco de suerte, algunas de ellas somos capaces de recuperarlas y seguir adelante. Pero, ¿Qué podemos hacer, cuando lo que nos arrebatan son los recuerdos? ¿Qué hacer ante una enfermedad que va borrando y formateando la mente y el disco duro de las personas? ¿Qué nos queda de nuestra vida si nos arrebatan los recuerdos, el expediente, la ficha de vida de lo que hemos sido a lo largo de los años?, ¿Qué nos queda, si ni siquiera nos queda el recuerdo de a quienes amamos y de quién nos amó?... POR ESO ESCRIBÍ...
EL MAL DEL OLVIDO
Ayer fui a verle otra vez,
su mirada a veces tierna,
se convierte en la de un juez,
cuando le digo que soy su hijo,
su hijo pequeño José,
y se extraña y no comprende,
incluso hasta se sorprende,
mientras me mira tan fijo...
Le canto bajito una canción,
que él me cantaba con cariño,
la empieza a tararear,
y de repente su arrugado rostro,
se transforma en el de un niño,
da leves palmas, y golpea con su pie,
recuerda toda la letra
y por un momento recobro la fe...
Le pregunto qué comió ayer,
y me responde lo mismo,
que comió antes de ayer,
se la dió una enfermera,
que no está desde hace un mes,
se queja mucho de ella,
porque no le da café...
A veces le cojo la mano,
y él solito me da también la otra,
pero otras muy dolorosas,
como un perrillo asustado,
las retira y se agarrota,
me mira tan temeroso,
que me deja el alma rota...
Le miro y veo a un viejo actor,
que poco a poco,
va olvidando su guión,
cuando le viene un recuerdo,
a su mente, de refilón,
se lo noto en sus ojos al momento,
porque lloran de emoción...
No recuerda a quien le ve,
pero se acuerda quien fue,
tiene en una vieja estantería,
libros que escribió,
varios libros de poesía,
que relee casi a diario,
recuerda a quién lo escribió
y se acuerda hasta del día...
Aunque la gente me dice,
que estoy perdiendo mi tiempo,
no le estoy perdiendo a él,
porque aunque él no se acuerde,
yo nunca le olvidaré,
día tras otro vendré a verte,
y aunque tú no me recuerdes,
nuestra canción te cantaré...
Mañana volveré a verte,
pasado mañana también,
y aunque tú olvides quien soy,
yo nunca te olvidaré,
no olvidaré lo que fuiste,
no olvidaré lo que eres,
no olvidaré como he sido,
arrancado de tu vida,
borrado de tus recuerdos,
por el cruel mal del olvido...
Y cuando ya me estoy marchando,
con su última sonrisa,
almacenada en mi mente,
sin saber muy bien qué hacer,
le oigo decir de repente...
hasta mañana José.
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