EL RETRATO DE DORIAN GRAY

Quizás, sea esto lo más duro que haya escrito hasta ahora...pero cuando se habla de maltrato de género, no se pueden poner paños calientes, ni dulcificarlos. Se tiene que mostrar toda la crudeza, el dolor y el sufrimiento, que padecen las personas que pasan por ellos...

POR ESO ESCRIBÍ...



EL RETRATO DE DORIAN GRAY


Siempre le pareció tan guapo,

que más que a un príncipe azul,

le igualaba más a un rey,

hasta la primera bofetada,

que le cruzó lado a lado la cara,

esa fue la primera arruga,

en el retrato de Dorian Gray...


Se preguntaba a menudo,

como un amor tan puro

se había transformado

en aquel monstruo tan duro

ella le quería tanto,

que fue permitiendo insultos,

no entendía cómo,

aquel ángel que desprendía luz,

era ahora ese ser tan oscuro...


Fue estrechando su mundo,

hasta que todo su futuro,

no llegaba más allá,

de la puerta de su casa,

de la de su dormitorio,

no era capaz de saltar ese muro,

de la parte de atrás

que la separaba la libertad,

de su infierno y purgatorio...


Y se fue convirtiendo en criada,

esperándole despierta,

tras sus noches de andanzas,

y  objetivo directo,

de sus ansias de venganza,

ya ni siquiera lloraba,

porque no le quedaban lágrimas

y ya tampoco reía, porque no podía,

como el rostro del cuadro,

con el que convivía,

como el retrato de Dorian Gray,

sentía como su amor se pudría...


Mientras se sentía como un pez,

atrapada en su pecera,

pensaba en ir a buscar,

si pudiera salir fuera,

al hombre que la había enamorado,

que no era ese monstruo vil,

que ahora vivía a su lado,

que había salido del cuadro,

podrido, corrupto, deformado,

que en algún rincón oscuro,

tenía a su amor secuestrado...


Fue una noche que llovía,

cuando ella menos lo esperaba,

que llegaba el monstruo a casa,

con el valor que da el alcohol,

y tener en casa a una esclava,

que encontró su libertad,

de manera inesperada,

cuando él levantó su brazo,

con su pistola en la mano,

y con odio en su mirada,

se le abalanzó de plano...


Pero el alcohol jugó su baza,

le hizo perder equilibrio,

y cayéndose hacia atrás,

la única bala de su pistola,

jugó a la ruleta rusa,

y salió número impar,

directo hacia el corazón,

no ayudó en la caída,

el saliente de la silla

y golpeó su cabeza,

con la mesa del salón...


La perdonó la justicia divina,

la terrenal la juzgó,

la encontró culpable de cargos,

y el de la toga la encerró,

por esa justicia injusta,

que libros y leyes,

nos cuentan que es justa…


Fueron veinte años y un día,

de libertad contenida,

pero en su celda pensó,

que ahora podía ver el sol,

sonreía tranquila, dormía,

sí, había llegado a un buen trato,

Dorian Gray se había marchado,

y destruyó su retrato.






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